No critiques constructivamente, construye críticamente.

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Para llegar a las metas de nuestros proyectos, no nos podemos dar el lujo de perder el tiempo utilizando la crítica constructiva, ni de retroalimentar, sino más bien debemos aportar para construir.

Te puede sonar a que es lo mismo pero no lo es.

Hace algunas semanas, Benito (desarrollador en Jameen) y yo Gustavo (diseñador en Jameen) tuvimos una discusión dentro de una tarea en la aplicación, acerca de una propuesta de diseño. Según recuerdo no habíamos tenido una discusión tan prolongada desde que iniciamos con Jameen. No llegabamos a un punto y por lo mismo no podíamos cerrar la tarea, no hubo sangre, para nada, pero terminamos mareados de tantas vueltas que le dimos al asunto.

La discusión comenzó con una boceto/borrador de mi parte, a lo que siguió una retroalimentación constructiva (porque al final tuvo esa intención). Ésta retro contenía generalidades en las cuales me basé para hacer modificaciones y correcciones, las cuales no terminaron de convencer.

Le pedí ser más específico e hizo una de las mejores críticas, siendo súper específico, punto por punto detalle por detalle. Lo leí y lleve mis dos manos a la cara restirando mi cara hacia abajo. Lo único que pensé en ese momento era que necesitaba empezarlo desde cero.

¿Como salimos del laberinto?, en un chispazo, y con la mejor de las intenciones de tratar de rescatar la solución, llegamos a un insight muy interesante, que incluso metaforizamos con la construcción de un edificio:

Criticar es poner en duda que el edificio está bien hecho. Criticar un poco es pedir que quites ciertos blocks, ventanas y algún otro elemento. Pero criticar muchos puntos como en nuestro caso se dió, implica derrumbar el edificio y tratar de hacer uno nuevo. Todo esto es lo contrario a construir.

Lo que hicimos fue cambiar la critica por acción o la destrucción por construcción. Cambiamos el “ Yo no estoy de acuerdo con esto, por que….”  por el  “Le hice estos ajustes que considero deben de ir y ya quedó terminado”.

No quiere decir que nunca nos veamos en la necesidad de derrumbar el edificio. Hay veces en donde es necesario. Sin embargo por experiencia propia, vale la pena intentar cambiar el enfoque, pues al menos a nosotros nos ha hecho más rápidos y asertivos.

En la foto, Jean-Michel Basquiat construyendo sobre las pinturas de logotipos de Andy Warhol, al final, una obra de ambos, que probablemente vale más que muchas de sus piezas individuales.

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